Leyendo este blog, seguramente pensaréis que Nápoles es un desastre de ciudad, un completo caos. Ésa es la impresión que tuve después de vivir unas semanas en esta ciudad y, seguramente, es la imagen que tiene actualmente Cipri de ella, pues sólo estuvo aquí dos días. Durante este mes, los compañeros de trabajo me han enseñado gran parte de la ciudad, incluidos sitios desde donde se puede disfrutar de una espectacular vista del golfo de Nápoles. No os puedo enseñar ninguna foto, ya que no tengo ninguna cámara aquí, pero mi creencia de que sólo se podía disfrutar de una buena vista en la montaña ha cambiado radicalmente.
El domingo pasado, después de una dura semana, fui a tomar una cerveza cerca de la zona más turística de la ciudad. Desde allí, mirando hacia el norte, se podía contemplar el golfo hasta el barrio de Posilipo. Me hubiera quedado toda la noche allí, en unos minutos se me fueron todas las preocupaciones. Voy a obligarme a ir a uno de esos sitios cada fin de semana.
Nápoles es una ciudad con mucho potencial. Tiene barrios muy pobres, pero eso puede cambiar con el tiempo y mucho dinero. Tiene algunos problemillas "políticos", que algún día se solucionarán (debo decir que aquí son bastante escépticos con eso). Pero Nápoles, además de esas preciosas vistas, cuenta con varias islas, ciudades costeras, un volcán y una arquitectura donde están reflejadas todas las épocas. Sólo necesita un poco más de riqueza. Con los años Barcelona, por mucho dinero y normativas municipales que tenga, no podrá igualarla.
domingo, 7 de octubre de 2007
Ciudad de contrastes
domingo, 30 de septiembre de 2007
Nápoles y su tráfico
miércoles, 19 de septiembre de 2007
¡Qué tranquila es Nápoles!
Hoy, festividad de San Genaro, se cumplen dos semanas de ni llegada a Nápoles y puedo decir que ya tengo una idea de cómo van a ser estos meses por aquí, algo distinta, aunque no peor, de la que esperaba. ¿La causa? La poca seguridad.
Por tanto, cuando Anabel me preguntó dónde quería la habitación, respondí sin dudar que prefería cerca del que iba a ser centro de trabajo, evitando tener que pasar cada día por zonas peligrosas. Escogí bien, pero me equivoqué en pensar que la zona sería tranquila, pues como ya he comprobado, la seguridad es una excepción a la norma. La decepción fue llegando progresivamente. Primero, mientras me acompañaban al piso fui comprobando el bajo nivel económico del barrio, el cual te provoca el instinto de agarrar bien el bolso cada vez que sales a la calle. Pero la decepción importante llegó a las puertas del primer fin de semana cuando, tras hablar con compañeros de la universidad sobre el tema con la esperanza de que me tranquilizaran, no sólo me confirmaron mis sospechas, sino que también añadieron que debía estar en casa antes del anochecer. Incluso, era importante que no cogiera el metro a partir de las 8 de la noche, sobretodo si iba sola.
En los fines de semana tenía pensado cenar en alguna de las pizzerías del centro de Nápoles, tal y como hice el año pasado (cita obligada si venís por aquí). Dado que después no podría volver, substituiré las cenas por comidas y por las noches tocará sesión cine: 20GB de series! Gracias a los que le habéis proporcionado a Cipri tal cantidad de capítulos. Aunque a este ritmo, los acabaré en dos semanas!